¿ Qué es la intolerancia a lactosa en los niños ?
La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra la leche de todos los animales mamíferos como la de la vaca, la cabra, la oveja y la humana en distintas concentraciones. Desde el punto de vista bioquímico es un hidrato de carbono, formado por 2 moléculas unidas de glucosa y galactosa, que son azúcares simples y que deben ser separados en el tubo digestivo de los mamíferos por acción de un tipo de enzima que se halla en la mucosa intestinal, denominada lactasa para poder ser absorbidos y transformarse en energía.
Algunos bebes y niños en algún momento de su vida pueden tener problemas con la digestión de la leche y es un motivo frecuente de consulta de los padres al pediatra. La intolerancia a la lactosa es una de ellas y se debe a que no hay suficiente lactasa en el intestino delgado para romper toda la lactosa consumida y desdoblarla en esos azúcares simples.

SINTOMAS
La lactosa sin digerir o digerida parcialmente pasa al intestino grueso (colon) donde es atacada por las bacterias de la flora intestinal, fermentándola, produciendo gases y una pequeña cantidad de ácidos grasos volátiles, que son los causantes de los síntomas de dolor abdominal, distensión, flatulencia, náuseas, vómitos y diarreas. Estos síntomas pueden comenzar poco después de la toma del lácteo o varias horas después.
También es conocido este cuadro como intolerancia a productos lácteos o deficiencia de lactasa, y que no debe considerarse ni llamarse alergia a la lactosa dado que las manifestaciones son solo digestivas y en las alergias son de características generales (cutáneas, respiratorias, circulatorias, etc) con participación del sistema inmune. La lactosa al ser un carbohidrato es extremadamente raro que se comporte como un alergeno desencadenando reacción alérgica.
La intolerancia a la lactosa no es peligrosa y es muy común en los adultos, quienes en su mayoría al llegar a los 20 años de edad muestran algún grado de intolerancia a ella. Esta intolerancia se puede presentar en el momento del nacimiento y desarrollarse en la infancia cuando se introduce la leche de vaca en la dieta o más tarde en la etapa adulta.
Pareciera que existe una clara relación causa-efecto con el hábito de tomar la leche. Aquellos pueblos que se han alimentado generación tras generación de la leche del ganado, presentan menos casos de intolerancia a la lactosa que otros pueblos no acostumbrados a su consumo. Es por ello que es bastante frecuente en la población centroafricana, árabe, tailandesa y esquimal. En España la incidencia oscila sobre el 15% de la población general.

TIPOS :
Existen varios tipos de intolerancia a la lactosa:
1) la intolerancia congénita, muy rara, en la que el recién nacido no puede formar la enzima lactasa, apareciéndole diarrea severa luego de la primera ingesta de leche poniendo en riesgo su vida si no se le diagnostica rápidamente;
2) la intolerancia primaria, llamada también hipolactasia del adulto, por ser mas frecuente en esa edad, siendo hereditaria y es debida a una falta total o parcial de la lactasa, desarrollándose desde la infancia en forma progresiva y permanente;
3) la intolerancia por defecto madurativo de la lactasa que aparece en los bebes prematuros;
4) la intolerancia secundaria, siendo la mas frecuente, sobretodo en niños y que es debida a un daño de la mucosa intestinal transitorio, recuperable y que puede ser ocasionada después del destete, ya que la cantidad de lactasa producida se reduce si el niño no ha introducido la lactosa a través de su dieta;
Otras posibilidades son :
Por una inflamación prolongada o crónica de la mucosa intestinal provocada por virus, bacterias o parásitos;
En la enfermedad celíaca, en la que la intolerancia al gluten puede causar la atrofia de la mucosa intestinal;
En la alergia a las proteínas de la leche de vaca, en el que esos componentes de la leche (caseína, betalactoglobulina, etc) producen una reacción alérgica inflamatoria en todo el organismo con manifestaciones cutáneas, respiratorias y digestivas lesionando también la mucosa del intestino;
En la desnutrición crónica;
Por intervenciones quirúrgicas del intestino delgado.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico se puede realizar por pruebas especiales como :
el test del hidrogeno espirado,
la prueba de tolerancia a la lactosa,
la prueba de acidez en las heces
la endoscopia con biopsia, preferentemente cuando se sospeche el tipo primario
Pero habitualmente se comprueba la intolerancia con el simple hecho de retirarle de la dieta por una o dos semanas, la lactosa y luego reintroduciéndola nuevamente para ver si reaparecen los síntomas .

TRATAMIENTO
Para este grupo de pacientes que no pueden digerir la lactosa afortunadamente el tratamiento consiste en suspenderle la leche y alimentos que contengan derivados lácteos y recibir una dieta sin lactosa o con poca cantidad de la misma según el tipo de intolerancia que tenga. En los niños significa que habrá que cambiar la leche que es su alimento básico por preparados o fórmulas lácteas sin lactosa o bebidas de soja, además, dado que la leche es la principal fuente de calcio de la dieta, se le debe suministrar un suplemento de calcio diariamente para asegurar la mineralización ósea durante su desarrollo. La duración del tratamiento dependerá del grado de intolerancia que presente; en caso de deficiencia primaria de lactasa será durante toda la vida; si son intolerancias secundarias se debe resolver o controlar la causa que la desencadenó y mantener durante un tiempo la dieta sin lactosa hasta la recuperación total de la mucosa intestinal dañada, que suele ser de dos a tres semanas.
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